ADENDA
Etelberto Cruz Loeza
Utilizo líneas de mi colaboración anterior dado que me surgió un agregado:
9° La Corte está con el presidente hasta la ignonimia.
10° López Obrador está debilitando a todas las instituciones que daban al Estado mexicano un carácter civil y conforme a derecho.
11° De consolidar esa forma de ejercer el poder, López Obrador encamina al Estado mexicano a ser absolutista, totalitario y demagógico.
Aunque se piense lo contrario, estoy ayuno de maldad contra el presidente de la República. Para la institución presidencial, el poder Ejecutivo federal, mis respetos y toda mi solidaridad y buenos deseos de que le vaya bien, pues como sea dicho, si le va bien a él, como estadista, nos irá bien, muy bien, a todos como mexicanos.
Uno de mis deseos y confianzas es de que proponga sus acciones, planes y políticas públicas razonadas, pensadas, reflexivas y no con inmediatez, como la compra de pipas, el combate al llamado huachicoleo, las decisiones a mano alzada, en fin. No me corresponde, ni es el lugar, hacer una revisión ni valoración.
Mas, con el señor Andrés Manuel López Obrador sí tengo varias discrepancias.
En principio, ni soy chairo, ni fifí, ni completamente conservador, ni completamente liberal.
Soy escéptico, razón por la cual desconfío de lo que se propone, aunque el ministro- presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, rompiendo toda norma, toda regla y toda tradición, lo respalde y con esa afirmación y actuaciones nuestra máxima institución de justicia – uno de los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, como lo dijeron los militares el 27 de octubre de 2019 – haya roto el equilibrio y juego de poderes republicanos y que, señaló con precisas y suaves palabras, el Gral. Carlos Gaytán Ochoa –han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos.
No es aceptable lo que sucede entre esos 2 poderes.
Tal vez sea válido, pero, ¿será para bien?
Está repitiendo el esquema, si no totalitario, si centralista, absolutista, personalista y vertical, de Evo Morales – ahí, primero los indios, primero los pobres -, la República Bolivariana de Chávez&Maduro, de la actual Cuba, con los Castro – Fidel y Raúl –, de Nicaragua, con Daniel Ortega.
Entiendo que su 4T pretende cambiar todo, pero, ¿realmente su objetivo es mejorar el entorno social, los escenarios de la vida del país? ¿O está mandando al diablo a las instituciones porque aspira a concentrar el poder en una persona – la suya, sólo y solo él -?
Los hechos muestran que está haciendo lo que quiere su gracioso dedito, sus caprichos, pero siendo sincero, AMLO no está engañando a nadie. Está cumpliendo lo que dijo, solo y sólo eso.
Él no quiere obstáculos. Quiere ayudas, apoyos: tiene casi todo el poder Legislativo, todo el poder Judicial y las Fuerzas Armadas.
(Para mí, nuestras Fuerzas Armadas tomaron la decisión y se inclinaron por el mal menor, porque hubiera sido, y sería, catastrófico para todos, pero de que están preocupados, lo están; de que conocen nuestra realidad y saben de qué se trata, es inobjetable. Se deduce que tienen los pies sobre la tierra y no escuchan el canto de las sirenas. Regresando al discurso del Gral. Carlos Gaytán Ochoa, aceptan su alta responsabilidad de mantener cohesionado al país, coadyuvar a su pacificación y de hacerlo todo con el menor costo social y la mayor eficacia).
Como lo señaló Elisur Arteaga Nava: AMLO ha violado la Constitución: Quedó claro que, si la ley le ayuda, la respeta; si no, la cambia. Si le obstaculiza, la ignora. Si considera que lo que hay no le basta, entonces cambia la Constitución. Si los poderes Judicial y Legislativo – los frágiles contrapesos-instituciones del sistema republicano – no le marcan sus excesos, AMLO está expandiendo su voluntad, su capricho y es posible – como posibilidad puede ser – y como probabilidad, ¿qué porcentaje sería? -, que dé el manotazo autoritario. ¿Quién le dice o le hace contrapeso?
El corazón de toda su estructura de poder es el control que ejerce sobre el H. Poder Legislativo MoReNa, SU partido. En el 2021, la oposición, con sus mejores hombres e ideas-mensajes, deberá arrebatarle ese poder y, acaso, se gobernaría con minorías, como sucede en Europa.