Por Héctor Torres
Urge ya que se apruebe la ley que quite fuero a todo funcionario para poner un alto a la prepotencia, la corrupción, el tráfico de influencias y la soberbia con la que actúan algunos servidores públicos del Poder Judicial de la Federación que se sienten intocables y se conducen con una arbitrariedad que lesiona la dignidad y los derechos del ciudadano común y corriente porque ellos se sienten de otro mundo, de primera.
Esto viene al caso por un “pseudo servidor público” –los verdaderos servidores públicos no actúan de esa manera- que dijo llamarse ANTONIO ALBERTO SÁNCHEZ y que, supuestamente, es magistrado del Poder Judicial de la Federación y que valiéndose de ese cargo procedió de manera prepotente contra una ciudadana que cometió el grave delito de rozar el vehículo del “intocable funcionario federal” causándole un rayón.
La ciudadana, maestra de primaria, admitió que, efectivamente, dio el rayón, a la unidad del intocable ANTONIO ALBERTO SÁNCHEZ, quién abusando “del poder” que le da ser magistrado –eso dice él- del Poder Judicial de la Federación, contra todo sentido común y legal encerró, de manera arbitraria, la camioneta que le dio el rayón a su vehículo, en la sede del Poder Judicial de la Federación, ubicadas en Camelinas.
Se dice magistrado, pero con esa actitud demostró su ignorancia – ¿o será que se siente intocable y que puede torcer las leyes a su favor?- aderezada con soberbia y prepotencia pues viola las leyes y reglamentos de Tránsito.
El percance ocurrió por La Paloma, a las 8:30 am, una grúa se llevó el vehículo a oficinas de seguridad pública en la colonia Félix Ireta, antes oficinas del IEM, cobrándole 2500.00, una arbitrariedad más.
Imagínese usted a ANTONIO ALBERTO SÁNCHEZ en su desempeño como magistrado del Poder Judicial de la Federación –si efectivamente lo es-, con lo que acaba de narrar nada extraño será que tuerza las leyes para que algo le dejen de beneficio.