28.5 C
Morelia, Mx
3 abril, 2025
Temas de Café

La vida en el limbo sacude posturas respecto al cuidado de nuestros adultos mayores

El Centro Nacional de las Artes (Cenart), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, presenta la lectura dramatizada La vida en el limbo, protagonizada por personas de entre 60 y 80 años que han participado en talleres de teatro impartidos por el director de escena Luis Martín Solís.

La vida en el limbo cuenta con la dramaturgia de Erika Torres y Luis Martín Solís y aborda una serie de temas sobre la vejez como el abandono, la última morada en casa o en un asilo, las carnicerías por las herencias, la última voluntad, las muertes masivas en los asilos durante la pandemia, los guías al inframundo y las personas más longevas del planeta.

Este limbo es el cruce de varias historias donde personajes, algunos muertos y otros vivos, conviven de igual manera. La obra juega con la idea de que en la vejez hay un estado constante de espera.

Con una trayectoria de más de 30 años como director escénico, Luis Martín Solís, miembro del Sistema Nacional de Creadores, ha trabajado por casi 10 años haciendo teatro con adultos mayores. Comenzó con el Proyecto Ruelas, del Festival Internacional Cervantino (FIC), convocando a adultos de entre 60 y 80 años a un taller de teatro. Desde entonces, a través de estos talleres, escribió y montó una obra anualmente participando en cinco ediciones del FIC. Tras la pandemia por la covid-19, los talleres se impartieron de forma virtual y así se expandieron a otros lugares como Chicago y la Ciudad de México.

El texto de este año, La vida en el limbo, es la obra que marca el regreso a la modalidad presencial de este proyecto de Luis Martín Solís, quien se confiesa sorprendido del nivel de compromiso de los participantes y la seriedad con que abordan la experiencia del taller y el montaje. Se trata de un proyecto con el rigor y la disciplina necesarios en cualquier actividad teatral, que permite a los participantes, independientemente de su edad, hacer más de lo que imaginan y crear nuevos colectivos de convivencia y tolerancia.

La vida en el limbo conjuga un equipo mixto de dos experiencias distintas de grupos de trabajo de adultos mayores. Para algunos miembros de este grupo de actores ésta será la segunda experiencia teatral; la primera fue El abrigo, video-teatro presentado el año pasado. Los participantes fueron seleccionados rigurosamente por el director, tomando en cuenta su talento y capacidades histriónicas, pues además de la lectura dramatizada que se presentará el domingo 29 de mayo en el Cenart, más adelante se realizará una puesta en escena del mismo texto.

Para el director, el resultado más grande es que cuando terminan las funciones, en todos los participantes hay una sensación de dignidad al ver que son capaces de hacer teatro, pero no como un asunto de revaloración por la edad, sino como en cualquier experiencia de gente que se suma a un proyecto en el que pueden volcar toda su experiencia.

El reparto de La vida en el limbo está conformado por Manuel Banegas, Gerardo Solano, María Bernardina Juárez, Sylvia Pérez, Olga Cruz, Noemí Chávez, Jesús Barros, Estela Uribe, Patricia González, Jorge Romero, Fernando Pérez y Erika Torres. También participan los actores invitados Ix-Chel Muñoz, Pepe Morales y Mario Corona.

La vida en el limbo es un proyecto apoyado por el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC), así como por la Secretaría de Cultura, a través del Cenart.

La lectura dramatizada se llevará a cabo este domingo 29 de mayo, a las 17:00 horas, en el Aula Magna José Vasconcelos del Cenart. La entrada es libre. Más información en www.cenart.gob.mx.

Publicaciones relacionadas

Conoce el tradicional Altar de Dolores en estos museos de Morelia

Redacción

El esplendor arqueológico de Michoacán puede observarse y conocerse a través de sus ciudades prehispánicas más antiguas, entre las que destacan: Tzintzuntzan, capital del Imperio Purépecha e Ihuatzio. Los turistas y visitantes que recorren Michoacán pueden encontrar vestigios de culturas extraordinarias que se asentaron en Michoacán, mucho antes de la llegada de los españoles. La capital del imperio purépecha, Tzintzuntzan, en tiempos antiguos se extendía por todo Michoacán y partes de Jalisco y Guanajuato. Hasta 40,000 personas llegaron a vivir en Tzintzuntzan. Sólo el imperio mexica superó al purépecha en extensión y poder en los siglos XIV y XV, cuando vivió su esplendor. En Tzintzuntzan encontrarás las Yácatas, cinco grandes estructuras escalonadas, con una parte rectangular y otra redondeada. Estas impresionantes construcciones son en realidad los basamentos de piedra volcánica sobre los que se construirían los templos de madera. Ihuatzio fue la primera sede del imperio purépecha. El sitio se distingue por los huatziri, es decir, caminos elevados que delimitaban los espacios y que servían como senderos al interior del sitio. Durante su época de mayor esplendor el área nuclear de Ihuatzio abarcó aproximadamente 150 hectáreas en donde se han identificado 84 estructuras, de las cuales sólo se han expuesto siete. Ihuatzio en lengua purépecha significa “en la casa del coyote”. Originalmente la zona llevaba el nombre de Yacatécharo. La primera ocupación del sitio correspondió a grupos de habla náhuatl y con influencia tolteca. Posteriormente llegaron los purépechas al Lago de Pátzcuaro y adquirieron poder con lo que dominaron la región. La zona arqueológica Tingambato, es un sitio arqueológico de gran valor histórico ya que en sus construcciones se puede encontrar la influencia de la arquitectura teotihuacana, por lo que supone que el sitio fue habitado antes del surgimiento de la cultura tarasca, del año 600 al 900 D.C. Aquí se puede apreciar un juego de pelota en desnivel, ruinas de diversas habitaciones y plazas, restos de un acueducto y una pirámide de siete niveles con base cuadrada. En cuanto a la zona arqueológica Zirahuato-San Felipe los Alzati, en el municipio de Zitácuaro, estudios arqueológicos realizados en el sitio indican que la zona data del periodo posclásico tardío. Ésta se sitúa en la frontera entre los mexicas y los tarascos, por lo que su función primordial se cree que era la defensa territorial. En los recientes trabajos efectuados en la zona, los materiales cerámicos obtenidos cuentan con características similares a los de otras áreas culturales con mayor antigüedad, por lo que podría ser un sitio que utilizaron de paso para trasladar mercancía del centro de México hacia Occidente y viceversa. La zona arqueológica La Nopalera, se ubica al noroeste del Lago de Cuitzeo, estudios muestran que dicha zona data del periodo posclásico tardío de la cultura purépecha. Se cree que este lugar servía como sitio político y poco religioso donde se impartía justicia, incluso cuenta con una zona conocida como «El Patio de las Tumbas». En cuanto a la zona arqueológica Tres Cerritos, cuyo nombre es dado por la apariencia de las tres principales estructuras arquitectónicas del lugar. Se trata de un asentamiento prehispánico donde se encontraron los restos de 23 personas y 175 petrograbados; sin embargo, se desconocen las raíces culturales. En la zona arqueológica Tres Cerritos se ha podido delimitar que existieron por lo menos dos periodos importantes de ocupación: el primero asociado con los desarrollos locales de Cuitzeo en el que se observan elementos cerámicos y arquitectónicos que guardan gran similitud con los provenientes de Teotihuacán; el segundo momento determina la llegada de grupos ligados con el imperio tarasco, quienes utilizaron el sitio para sepultar a sus muertos encima de los muros y dentro de los derrumbes de las estructuras. A pesar de que es una zona pequeña, tiene gran valor, pues gracias a las excavaciones que se han hecho aquí se han podido comprender diversas etapas históricas a nivel regional. El conjunto Tres Cerritos comenzó a explorarse en 1984.

Redacción

Sones del Corazón se Presenta en Miércoles de Creadores

Redacción